¿Qué efectos derivados del cerebro presentan la intensidad del ejercicio sobre el factor neurotrófico?

El factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) se produce en las neuronas, especialmente en hipocampo y córtex, que son áreas involucradas en el aprendizaje y la memoria. También se ha demostrado la producción de BDNF en el músculo esquelético, aunque el BDNF producido por el músculo no parece liberarse al torrente sanguíneo, por lo que los efectos sobre el sistema nervioso central son cuestionables.

En cualquier caso, uno de los aspectos más importantes del ejercicio en relación a la salud son sus efectos sobre los trastornos neurodegenerativos vinculados a la edad. No conocemos con precisión que ejercicio se vincula más a este factor de neuro protección, aunque todo apunta que estos efectos beneficiosos están vinculados a la propia contracción muscular sostenida e intensa, más que una modalidad de ejercicio concreta. Aunque la intensidad del ejercicio parece el principal estímulo de su liberación después del ejercicio, el estímulo óptimo (interválico frente a continuo) y la intensidad (submáxima frente a supramáxima) para aumentar los niveles de BDNF circulantes no se conocen bien. La irisina, una mioquina liberada durante el ejercicio, también puede contribuir a la neuroprotección al regular el BDNF.

Estudio en relación a los efectos de la intensidad del ejercicio sobre el factor neurotrófico derivado del cerebro

Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Reycraft y col, 2019; Med Sci Sports Exerc 5-dic; doi: 10.1249/ MSS.0000000000002242) cuyo objetivo fue examinar la respuesta y recuperación del BDNF y de la irisina después de ejercicio a distintas intensidades. Ocho varones de 23,1 años completaron 4 sesiones de ejercicio: 1) entrenamiento continuo de intensidad moderada (MICT, 65% VO2max); 2) entrenamiento continuo de alta intensidad (VICT, 85% VO2max); 3) entrenamiento interválico de esprint (STI, “all out”); y 4) no ejercicio (CTRL).

Se obtuvieron muestras de sangre antes del ejercicio, así como inmediatamente después y a los 30 y 90 min de finalizar el mismo. Se valoraron los niveles plasmáticos de BDNF e irisina.

Los resultados mostraron que los niveles de BDNF aumentaron inmediatamente después del SIT, recuperando los niveles a los 30 y 90 min postejercicio. Los niveles de BDNF después de MICT se redujeron 30 min postejercicio en comparación con los niveles de inmediatamente después del ejercicio, sin otros cambios en las medidas en los grupos MICT y VICT.

El área bajo la curva del BDNF plasmático en SIT fue mayor que en CTRL, MICT y VICT. No se observaron cambios en los niveles de irisina. Los autores concluyeron que los niveles plasmáticos de BDNF incrementan de manera intensidad-dependiente con el SIT como tipo de ejercicio que mayores concentraciones alcanza postejercicio.

Conclusiones

El entrenamiento interválico de esprint vuelve a mostrar sus efectos beneficiosos para la salud, en este caso mediando el aumento del BDNF postejercicio. El SIT se sitúa como una modalidad de ejercicio tiempo-eficiente para promover la salud cerebral.