Las pautas actuales para la claudicación intermitente recomiendan el ejercicio con dolor de claudicación de moderado a máximo. Sin embargo, las tasas de adherencia a los programas de ejercicio supervisado (SEP) siguen siendo bajas y el dolor por claudicación es un factor contribuyente. La evidencia limitada sugiere que el ejercicio moderado o sin dolor puede ser igualmente beneficioso y puede tolerarse mejor. Sin embargo, no está claro qué “nivel” de dolor por claudicación es óptimo para mejorar los resultados funcionales.

Recientemente se han publicado los resultados de una revisión sistemática (Seed y col, 2021; Ann Vasc Surg 28-ago; doi: 10.1016/j.avsg.2021.06.025) cuyo objetivo fue sintetizar la evidencia del ejercicio prescrito en diferentes niveles de dolor por claudicación.

Se incluyeron ensayos controlados aleatorios (ECA) que compararon directamente al menos dos intensidades diferentes de dolor por claudicación. Las medidas de resultado incluyeron el rendimiento al caminar, la adherencia, la calidad de vida y la función vascular. De los 1.543 resultados de la búsqueda, se incluyeron dos estudios.

Resultados: La distancia máxima de caminata mejoró en un 100-128% en los grupos de SEP de dolor moderado y en un 77-90% en los grupos de SEP sin dolor. Es importante destacar que no hubo diferencias significativas entre los grupos de SEP de dolor moderado y sin dolor en ninguno de los estudios para las mejoras en el rendimiento de la marcha, aunque no se realizó una comparación con un grupo de SEP de dolor máximo.

Los autores concluyeron que la eficacia de los SEP en pacientes con claudicación intermitente es irrefutable, aunque no existe consenso sobre el nivel óptimo de dolor. Por lo tanto, se requieren ECA con poder estadístico adecuado para comparar el efecto de los SEP sin dolor, los SEP de dolor moderado y los SEP de dolor máximo sobre los resultados funcionales.