Mecanismos endocrinos que conectan el ejercicio con el metabolismo del tejido adiposo pardo

El tejido adiposo constituye un órgano endocrino muy dinámico capaz de secretar factores bioactivos conocidos como adipoquinas que regulan una gran variedad de funciones biológicas. Tradicionalmente, se han distinguido dos tipos de tejido adiposo en función de sus características morfológicas y funcionales: el tejido adiposo blanco y pardo. Las principales funciones del tejido adiposo blanco son la acumulación de energía en forma de triacilgliceroles, el aislamiento térmico y la secreción de adipoquinas que regulan diversos procesos biológicos de forma autocrina, paracrina y endocrina. Los adipocitos de la grasa parda son células más pequeñas con múltiples mitocondrias; la termogénesis adaptativa constituye la principal función biológica de la grasa parda, que también puede actuar como depósito de triacilgliceroles y secretar adipoquinas, aunque en menor medida que el tejido adiposo blanco (Ezquerro y col; Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular).  Recientemente se ha publicado una excelente revisión (Mendez-Gutierrez y col; Curr Diab Rep 28-jul; doi: 10.1007/s11892-020-01319-7) que expone el conocimiento actual acerca de las señales endocrinas derivadas del ejercicio que pueden modular la actividad del tejido adiposo pardo (BAT) y/o el pardeamiento del tejido adiposo blanco (WAT). El ejercicio induce el pardeamiento del WAT en roedores por medio de una variedad de mecanismos fisiológicos. Sin embargo, aún se desconoce si el ejercicio induce el pardeamiento del WAT en humanos. No obstante, una serie de hormonas y metabolitos proteicos, cuya señalización puede influir en el metabolismo de los adipocitos termogénicos, se secretan durante y/o después del ejercicio en humanos a partir de una variedad de tejidos y órganos, como el músculo esquelético, el tejido adiposo, el hígado, las glándulas suprarrenales o el músculo cardíaco. En general, parece plausible plantear la hipótesis de que, en los seres humanos, el ejercicio secreta un cóctel endocrino que probablemente induzca el pardeamiento del WAT, como ocurre en los roedores. Sin embargo, incluso si el ejercicio provoca una respuesta endocrina pro-pardeamiento, esto podría resultar un efecto insignificante si el flujo sanguíneo se restringe en áreas ricas en adipocitos termogénicos durante el ejercicio, lo cual aún está por determinar. Se necesitan estudios futuros para caracterizar completamente la secreción inducida por el ejercicio (es decir, para determinar el efecto de la diferente frecuencia, intensidad, tipo, tiempo y volumen del ejercicio) de moléculas de señalización endocrina que podrían modular la actividad de BAT y/o pardeamiento de WAT o mediante que BAT se comunica con otros tejidos, durante el ejercicio. El efecto del ejercicio sobre el metabolismo de BAT y/o el pardeamiento de WAT podría ser uno de los mecanismos aún desconocidos por los cuales el ejercicio ejerce efectos beneficiosos para la salud, y podría ser imitado farmacológicamente.


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