El entrenamiento de fuerza y la prevención de enfermedades crónicas

El entrenamiento de fuerza y la prevención de enfermedades crónicas

El entrenamiento de fuerza como opción prioritaria en la prevención de enfermedades crónicas vinculadas a la edad

La edad es un factor de riesgo primario para una serie de enfermedades crónicas que incluyen discapacidad de movilidad, enfermedad cardiovascular (ECV), diabetes tipo 2 (T2D) y cáncer. La mayoría de las guías de actividad física enfatizan el desempeño de 150 minutos de entrenamiento moderado a vigoroso o 75 minutos de ejercicio aeróbico vigoroso (AET) semanalmente para reducir el riesgo de enfermedades crónicas. No obstante, existe un conjunto de evidencia emergente que muestra que el entrenamiento con ejercicios de fuerza (RET) parece ser tan efectivo como AET para reducir el riesgo de varias enfermedades crónicas. También puede ser que RET sea más efectivo que AET en algunos aspectos; lo contrario probablemente también sea cierto. Pensamos que los beneficios de salud que dependen del modo de ejercicio divergente percibido de AET y RET son probablemente pequeños en la mayoría de los casos.

Estudio entre el entrenamiento de fuerza y el riesgo de enfermedades crónicas (discapacidad de movilidad, T2D, CVD, cáncer)

Los autores de esta revisión (Mcleod y col, 2019; Front Physiol 6-jun; doi: 10.3389/fphys.2019.00645) se marcaron como objetivo examinar la evidencia de asociaciones entre el entrenamiento de fuerza y el riesgo de enfermedades crónicas (discapacidad de movilidad, T2D, CVD, cáncer).

También postularon sobre cómo el entrenamiento de fuerza puede estar influyendo en el riesgo de enfermedades crónicas y cómo es un componente crítico para un envejecimiento saludable.

La evidencia acumulada apunta al entrenamiento de fuerza como una estrategia preventiva potente y robusta contra una serie de enfermedades crónicas tradicionalmente asociadas con el desempeño de ejercicio aeróbico, pero la evidencia favorece al entrenamiento de fuerza como una potente contramedida contra la disminución de la movilidad.

Sobre la base de esta revisión, los autores proponen que la promoción del entrenamiento de fuerza debe asumir una posición más prominente en las pautas de ejercicio preventivo, especialmente para las personas mayores

Conclusión

La promoción del entrenamiento de fuerza debe asumir una posición más prominente en las pautas de ejercicio preventivo, especialmente para las personas mayores

Palabras clave: fuerza y edad avanzada, entrenamiento de fuerza en personas mayores, prevención enfermedad


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