Ejercicio y cáncer: posicionamiento de la Sociedad Española de Medicina Oncológica

Recientemente se ha publicado un posicionamiento (Pollan y col, 2020; Clin Transl Oncol 13-feb; doi: 10.1007/s12094-020-02312-y) sobre ejercicio y cáncer que ha realizado la Sociedad Española de Medicina Oncológica

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Las conclusiones de este posicionamiento son:

La actividad física (PA) regular está asociada con importantes beneficios para la salud de los seres humanos, incluido un menor riesgo de algunos tipos de cáncer. Los mecanismos a través de los cuales el ejercicio ejerce su actividad antitumoral aún no se conocen bien, pero podrían estar relacionados a un efecto directo sobre las células tumorales (inhibición de la proliferación de células tumorales, inducción de apoptosis, regulación positiva de genes supresores de tumores, efectos antiinflamatorios) o a una mejora de la función inmune.

Hay evidencia convincente de que la PA regular reduce el riesgo de cáncer colorrectal, mientras que la reducción en el riesgo de cáncer de endometrio y cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas es muy probable.

El efecto de la PA sobre el riesgo de otros tumores es menos evidente.

Recomendación en relación al cáncer y el ejercicio

Varios estudios epidemiológicos han sugerido una asociación de PA regular con una reducción de la mortalidad relacionada con el cáncer y por todas las causas en algunos tipos de tumores, particularmente cáncer de mama y cáncer colorrectal. La cantidad mínima de PA necesaria para lograr tal beneficio aún se desconoce. Las recomendaciones sugieren que un mínimo de 10 MET-horas /semana (equivalente a ≥150 min de PA de intensidad moderada) es necesario.

La oncología del ejercicio es un campo de atención del cáncer en el que el objetivo es la introducción de programas de ejercicio en el manejo general de pacientes con cáncer.

Programas de ejercicios para personas con cáncer

Los programas de ejercicio en pacientes con cáncer son factibles a lo largo del curso de la enfermedad, incluido el período prequirúrgico, durante el tratamiento médico antitumoral adyuvante (incluyendo quimioterapia) y en sobrevivientes de cáncer. Sin embargo, la experiencia con el ejercicio regular en metástasis; la introducción de programas de ejercicio en pacientes con cáncer sigue siendo un desafío debido a cuestiones conceptuales y logísticas.

Nuevas tecnologías, como como aplicaciones móviles de salud y pulseras y muñequeras (el llamado “mHealth”), puede ser de gran ayuda para controlar el cumplimiento de estos programas. La intensidad óptima y la duración de la AP debe definirse con más precisión en futuros estudios.

En cuanto a la logística, la intervención de tanto especialistas en oncología del ejercicio como clínicos capacitados probablemente sea necesario en diferentes momentos para proporcionar la mejor atención.

José López Chicharro

 

Palabras clave: ejercicio y cáncer, cáncer, actividad física y salud