Efectos de la suplementación con proteínas sobre la capacidad física de personas de edad avanzada con sarcopenia

La sarcopenia es muy frecuente entre personas de edad avanzada, habiéndose relacionado no solo con una pérdida de capacidad funcional, sino también con deterioro de la salud. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Mikko y col, 2019; J Am Med Dir Assoc 13-nov; doi: 10.1016/j.jamda.2019.09.006) cuyo objetivo fue valorar los efectos a largo plazo de la suplementación con proteína whey sobre la masa muscular y la capacidad física. Se utilizó un diseño de intervención de 12 meses (doble ciego aleatorio) con un seguimiento de 43 meses. Participaron un total de 218 personas de >74 años diagnosticadas de sarcopenia. Se estableció un grupo control sin suplementación, un grupo isocalórico placebo, y un tercer grupo que recibió 20 g de peroteína whey x 2/ día. Todos los participantes recibieron instrucciones para realizar ejercicios en casa, asegurar un aporte apropiado de proteínas en la dieta y fueron suplementados con vitamina D (20 μg/d). Se realizaron diferentes test de valoración de la capacidad funcional, fuerza de prensa de mano e índice del músculo esquelético basado en la resistencia intracelular de la pantorrilla mediante bioimpedancia. Las valoraciones se realizaron a los 0, 6 y 12 meses, además de un seguimiento posterior. Los resultados mostraron que la suplementación no tuvo efectos sobre los test de capacidad física. La fuerza de prensa de mano disminuyó en todos los grupos, sin cambios en el índice de músculo esquelético. No se observaron cambios en el seguimiento en relación a mortalidad, ni estado físico. Los autores concluyeron que la suplementación con proteína whey en combinación con ejercicio de baja intensidad realizado en casa no atenuó el deterioro muscular, ni la capacidad física en personas de edad avanzada con sarcopenia.

La suplementación con proteínas sin un estímulo adecuado hacía el tejido muscular no ha mostrado efectos diferenciales en personas que ya ingieren las proteínas suficientes a sus necesidades por la dieta. En este sentido, las personas de edad avanzada deben realizar programas de ejercicio, especialmente de fuerza, supervisados, con el fin de alcanzar la máxima eficacia derivada de las adaptaciones asociadas. Dejar el trabajo a realizar “a voluntad” del paciente en su realización fuera de control profesional conlleva en la mayoría de las ocasiones estímulos insuficientes a nivel fisiológico. En esas condiciones, la suplementación con proteínas no mostrará efectos adicionales frente a sujetos control.


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